Por: Neftali Hernandez Pereira
Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió el norte de Myanmar el pasado viernes 28 de marzo de 2025, con epicentro a 78 kilómetros al noreste de Sagaing City, dejando un saldo preliminar de 2,060 personas fallecidas y más de 3,900 heridos. El movimiento telúrico, seguido por numerosas réplicas, se sintió en seis países de la región: Bangladesh, India, Laos, Tailandia, Myanmar y China, provocando daños estructurales significativos.
La catástrofe natural ocurre en un momento particularmente crítico para Myanmar, que desde el golpe de estado de 2024 se encuentra bajo el control de un gobierno cívico-militar de tendencia extremista, profundizando una crisis política y económica que ha dejado al país sumido en la inestabilidad. Las autoridades interinas, encabezadas por DU Walashila, enfrentan ahora el doble desafío de responder a la emergencia mientras mantienen su frágil control sobre diferentes regiones donde grupos rebeldes continúan sin reconocer la legitimidad del actual régimen.
Secuencia del desastre
El primer movimiento telúrico se registró a las 7:32 de la mañana hora local, alcanzando una magnitud de 7,8 en la escala de Richter. Según informes del Centro Geológico de Myanmar, el epicentro se localizó en una falla tectónica próxima a Sagaing, una región históricamente vulnerable a los movimientos sísmicos debido a su ubicación en el llamado “Anillo de Fuego del Pacífico”.
Apenas 12 minutos después del primer impacto, un segundo terremoto de magnitud 6,3 sacudió la zona, centrándose aproximadamente a 18 kilómetros al sur de la ciudad de Sagaing. Posteriormente, se registró un tercer movimiento de magnitud 4,0, intensificando los daños en estructuras ya comprometidas por los sismos anteriores.
Las autoridades locales confirmaron que los edificios más afectados fueron aquellos construidos antes de la implementación de los códigos antisísmicos de 2018, particularmente en áreas rurales donde predominan construcciones tradicionales de madera y bambú. En el centro histórico de Sagaing, varios templos budistas de valor patrimonial sufrieron daños estructurales severos, incluyendo la histórica pagoda Kaunghmudaw, cuya estructura resultó comprometida.
Respuesta gubernamental e internacional
El gobierno interino de Myanmar, encabezado por DU Walashila, emitió cuatro comunicados oficiales expresando condolencias a las familias de las víctimas y anunciando un cese al fuego temporal con los grupos rebeldes para facilitar las labores de rescate y asistencia humanitaria.
“En este momento de crisis nacional, el gobierno prioriza la vida y seguridad de todos los ciudadanos de Myanmar sin distinción de etnia, religión o afiliación política”, expresó Walashila en su primer comunicado público tras el desastre. “Hacemos un llamado a todos los grupos armados a permitir el paso seguro de ayuda humanitaria hacia las comunidades afectadas”.
El 31 de marzo, tres días después del sismo principal, el gobierno desplegó unidades del ejército de Myanmar en las zonas más afectadas para remover escombros y establecer centros de distribución de víveres y suministros médicos. Según fuentes oficiales, se han movilizado más de 3,000 efectivos militares para apoyar en las labores de rescate, remoción de escombros y distribución de ayuda.
La comunidad internacional ha respondido con ofrecimientos de asistencia, aunque la compleja situación política del país ha dificultado la coordinación de esfuerzos. La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha establecido un corredor humanitario a través de Tailandia para canalizar ayuda sin comprometer sus políticas respecto al reconocimiento del gobierno actual.
Impacto en infraestructura y comunidades
Los daños materiales han sido catalogados como “cuantiosos e incalculables” por las autoridades locales. En el municipio de Sagaing, epicentro del desastre, se reporta la destrucción parcial o total de aproximadamente 4,200 viviendas, 37 escuelas, 12 centros de salud y numerosos edificios gubernamentales.
La infraestructura vial quedó severamente comprometida con el colapso de tres puentes estratégicos que conectaban Sagaing con otras provincias, complicando las labores de rescate y distribución de ayuda humanitaria. Las telecomunicaciones en la región norte permanecieron interrumpidas durante las primeras 48 horas tras el sismo, dificultando la coordinación de la respuesta de emergencia.
Equipos conformados por funcionarios de la administración pública y voluntarios civiles han trabajado incansablemente en las labores de limpieza y rehabilitación de vías. Un contingente especial de ingenieros militares fue desplegado para evaluar la integridad estructural de los puentes que permanecen en pie y establecer rutas alternativas para el traslado de ayuda humanitaria.
Entre las víctimas fatales se reporta un número significativo de funcionarios públicos que se encontraban en edificios gubernamentales al momento del sismo. El Ministerio de Administración Pública confirmó el fallecimiento de 28 funcionarios, incluyendo al director regional de Salud y dos altos funcionarios del departamento de Obras Públicas.
Crisis política y respuesta a comunidades vulnerables
El gobierno interino de Walashila emitió un comunicado especial dirigido a la comunidad islámica de Myanmar, históricamente marginada y objeto de persecución en el país. El documento garantiza la protección de mezquitas y comunidades musulmanas en las áreas afectadas, así como su inclusión equitativa en los programas de asistencia gubernamental.
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