Daniel Noboa: Reelecto con el 56% en Ecuador

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Por: Neftalì Hernàndez Pereira

Daniel Noboa es re-electo como Presidente de la República de Ecuador, con un 56% de votos, en las Elecciones Presidenciales 2025. El acontecimiento tiene lugar, en medio de una ola de violencia criminal y desconfianza institucional, con lo que el representante ejecutivo hereda un país fracturado por los escándalos de corrupción que ciernen contra su predecesor, el ex-presidente Guillemo Lasso. Su triunfo responde a la demanda de mano dura ante la inseguridad, sino que consolida un giro político en América Latina hacia proyectos de derecha, en sintonía con líderes que priorizan el orden y la austeridad económica.

El empresario de 35 años se alzó como virtual presidente de Ecuador para el período 2023-2025 tras vencer a la correísta Luisa González en la segunda vuelta electoral del 15 de octubre de 2023, con el 52% de los votos. Estos comicios, convocados anticipadamente tras la disolución de la Asamblea Nacional por el expresidente Guillermo Lasso para evitar un juicio político, marcan el regreso de la derecha al poder en el país andino.

La victoria de Noboa es un mandato abreviado en tiempos de crisis

Daniel Noboa, heredero de una dinastía bananera, capitalizó el descontento ciudadano con la creciente inseguridad y prometió reformas económicas junto a un combate frontal al narcotráfico. Su victoria llega en un clima de polarización y con un mandato abreviado, pues deberá convocar nuevas elecciones en 2025.

Hoy Ecuador eligió un nuevo camino, un camino de seguridad y progreso”, declaró Noboa ante sus seguidores reunidos en Guayaquil tras conocerse los resultados preliminares que le otorgaban una ventaja decisiva sobre González. El virtual presidente electo prometió implementar estados de excepción en zonas críticas y modernizar el sistema penitenciario, epicentro de la crisis de seguridad.

González, representante del movimiento Revolución Ciudadana liderado por el expresidente Rafael Correa, reconoció su derrota y llamó a respetar la voluntad popular. “Seremos una oposición responsable y vigilante”, afirmó la candidata, quien obtuvo el 48% de los sufragios según el Consejo Nacional Electoral.

La victoria de Noboa representa un duro golpe para el correísmo, que buscaba regresar al poder tras seis años. Los analistas políticos señalan que el electorado optó por un cambio generacional frente a la polarización entre correístas y anticorreístas que ha dominado la política ecuatoriana en la última década.

El presidente electo deberá asumir el cargo en diciembre para completar el período constitucional 2021-2025, interrumpido por la aplicación de la “muerte cruzada” (disolución mutua de poderes) activada por Lasso en mayo. Este mecanismo, inédito en la historia constitucional ecuatoriana, permitió al entonces mandatario evitar un juicio político por presuntos casos de corrupción.

Crisis politica e inseguridad

Desde 2021, Ecuador vive una crisis multifacética. El gobierno de Lasso, marcado por acusaciones de corrupción y una frágil alianza legislativa, fracasó en contener el avance de bandas como Los Choneros, responsables de masacres carcelarias y asesinatos de alto perfil, incluido el de un candidato presidencial.

La violencia, vinculada al narcotráfico, ha elevado la tasa de homicidios a niveles históricos (40 por cada 100.000 habitantes en 2023), mientras la ciudadanía exige soluciones inmediatas. Lasso, acorralado por el “caso Encuentro” (sobrepresos en contratos públicos), optó por disolver el Congreso en mayo de 2023, acelerando un proceso electoral que ahora entrega a Noboa un país en emergencia.

Asesinato del Ex Candidato Presidencial Fernando Villavicencio en 2023 Cortesia: Historia de la HUmanidad X

El deterioro de la seguridad pública se agudizó durante 2022 con la infiltración del narcotráfico en instituciones estatales y el establecimiento de carteles internacionales en territorio ecuatoriano. Las cárceles se convirtieron en centros de operación para organizaciones criminales, registrándose más de 400 muertes violentas en establecimientos penitenciarios desde 2021.

Toma de un canal de television en Ecuador por parte del grupo delincuencial los tiguerones Cortesìa: Medio de comunicacion ecuatoriano

La crisis económica agravó la situación social. Con una inflación creciente y un 25% de la población bajo la línea de pobreza, las protestas indígenas de junio de 2022 paralizaron el país durante 18 días, exigiendo reducción de combustibles y políticas sociales. El gobierno de Lasso respondió con limitadas concesiones que no lograron desactivar el descontento.

En enero de 2023, el asesinato del alcalde de Manta y las posteriores amenazas a funcionarios públicos evidenciaron la penetración criminal en la política local. El punto culminante llegó en agosto con el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, quien había denunciado vínculos entre el crimen organizado y sectores políticos, ademas del Estado de Excepcion decretado por Noboa en 2024.

Secuestro de POlicias por parte de una banda Criminal Cortesia: Twitter Videos

La administración Lasso, acorralada por acusaciones relacionadas con contratos irregulares en empresas públicas, activó la “muerte cruzada” el 17 de mayo, disolviendo la Asamblea Nacional y convocando elecciones anticipadas. Esta decisión, aunque constitucional, fue interpretada como una salida para evitar la destitución y profundizó la crisis institucional.

El giro a la derecha en América Latina

La elección de Noboa en Ecuador se inserta en un escenario latinoamericano donde liderazgos conservadores ganan terreno frente al progresismo. Desde el trumpismo en EE.UU., que revitalizó retóricas antimigratorias y de ley y orden, hasta las políticas autoritarias de Bukele en El Salvador (con su guerra contra las pandillas), el libertarismo radical de Milei en Argentina y el pragmatismo de derecha en Uruguay y Chile, la región parece inclinarse por respuestas duras a la inseguridad y la crisis económica.

Noboa, al promover estados de excepción y alianzas con el sector privado, refuerza este eje, aunque su breve mandato y la complejidad ecuatoriana pondrán a prueba su capacidad de replicar modelos como el de Bukele.

El auge de propuestas de mano dura refleja el creciente temor ante la expansión del crimen organizado transnacional en la región. Ecuador, transformado en los últimos años de país de tránsito a centro de operaciones para carteles mexicanos y colombianos, ejemplifica esta tendencia regional hacia la militarización de la seguridad pública.

Los expertos señalan que la victoria de Noboa representa un giro pragmático más que ideológico. “Los ecuatorianos no votaron por un proyecto político definido, sino por quien percibieron capaz de resolver problemas concretos como la inseguridad y el desempleo”, explica Carlos Arcos, sociólogo de la Universidad San Francisco de Quito.

La fragmentación política ecuatoriana, con una Asamblea dividida entre múltiples fuerzas, obligará al nuevo presidente a negociar alianzas para implementar su agenda. Noboa deberá construir acuerdos con bancadas tradicionalmente antagónicas, desde el Partido Social Cristiano hasta sectores moderados del correísmo.

En el plano económico, el programa de Noboa propone incentivos fiscales para la inversión privada y renegociación de acuerdos con organismos internacionales. Sus primeras declaraciones sugieren un acercamiento al FMI para reactivar líneas de crédito suspendidas durante la crisis política.

El mandato abreviado representa tanto un desafío como una oportunidad para el joven presidente. Con apenas 18 meses para implementar reformas, Noboa deberá priorizar acciones de alto impacto si pretende consolidarse como opción electoral para 2025. Su principal desafío será contener la violencia criminal mientras reconstruye la confianza institucional.

Las reacciones internacionales a su victoria reflejan cautela. Mientras Washington y Brasilia emitieron felicitaciones protocolares, México y Colombia expresaron preocupación por la situación de derechos humanos en el contexto de militarización de la seguridad pública ecuatoriana.

El nuevo gobierno deberá definir su posición frente a crisis regionales como la venezolana, donde Ecuador ha mantenido una postura crítica hacia el régimen de Maduro. Los analistas anticipan un pragmatismo diplomático similar al mostrado por Chile y Uruguay, priorizando intereses comerciales sobre alineamientos ideológicos.

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