Por Neftalí Hernandez Pereira
El Miss Gay y el Miss Trans El Salvador 2025 coronó a Alexa Mejía y Alexandra Majano, respectivamente, en el evento de gala que reunió a 11 candidatas de distintos departamentos de El Salvador, para promover la inclusión LGBT en el país. Cinco días antes, las participantes realizaron un desfile en el centro histórico de San Salvador, donde expresaron sus motivaciones y representaron sus regiones de origen, culminando con una fotografía grupal que simbolizó la diversidad del certamen.
El evento se enmarcó en un contexto regional ampliado por la celebración simultánea del Miss Universo 2023 en San Salvador, liderado por la empresaria trans Anne Jakrajutatip, quien impulsó la participación histórica de mujeres trans como Rikkie Kollé (Países Bajos) y Marina Machete (Portugal).
El Miss Gay y Trans 2025
El 17 de marzo, diez candidatas del Miss Gay y Trans 2025 desfilaron por el centro histórico de San Salvador. Vestidas con trajes alegóricos a sus departamentos, destacaron mensajes de inclusión y visibilidad LGBTQ+. Entre las participantes figuraron representantes de San Salvador, San Vicente y Cuscatlán (zona central); San Miguel, La Unión, Usulután y Morazán (zona oriental); y Sonsonate, Santa Ana y Ahuachapán (zona occidental). El acto concluyó con una sesión fotográfica frente al Teatro Nacional.
El 22 de marzo, el Hotel Tropico Inn en San Miguel acogió la final. Las candidatas desfilaron en traje de noche, respondieron preguntas sobre derechos LGBTQ+ y presentaron coreografías temáticas. Tras una votación pública y evaluación del jurado, Alexa Mejía, originaria de San Salvador, ganó el título Miss Trans, mientras que Alexandra Majano, de San Miguel, se alzó como Miss Gay Internacional. El evento, transmitido en redes sociales, registró una asistencia de 500 personas y recaudó fondos para talleres de arte dragg en comunidades juveniles.
El Miss Universo 2023 abrazó la diversidad Trans
La celebración del Miss Gay y Trans 2025 coincidió con el Miss Universo 2023 en San Salvador, evento gestionado por Anne Jakrajutatip, primera mujer trans en dirigir la organización. Bajo su liderazgo, el certamen permitió por segunda vez en su historia la participación de mujeres trans, con Rikkie Kollé (Países Bajos) y Marina Machete (Portugal) como principales figuras. Esta decisión generó debates en redes sociales, pero también respaldo de organizaciones como Diké+ El Salvador, que destacaron su alineación con estándares internacionales de diversidad.
El gobierno salvadoreño, anfitrión del Miss Universo, aprovechó el evento para proyectar una imagen de apertura, pese a los vacíos legales en materia de identidad de género. Mientras el Miss Universo priorizó acuerdos comerciales y turísticos —con entradas entre $500 y $2,000—, el Miss Gay y Trans mantuvo un enfoque comunitario, con precios accesibles ($10-$30) y financiamiento local. Ambos eventos, aunque diferenciados en escala, reflejaron tensiones y avances en la aceptación de la diversidad en un país con desafíos estructurales en derechos LGBTQ+.
La participación de Jakrajutatip en ambos contextos —como ejecutiva del Miss Universo y referente trans— sirvió de puente simbólico. Su reunión con el presidente Nayib Bukele días antes del Miss Universo contrastó con la ausencia de figuras políticas en el Miss Gay y Trans, subrayando diferencias en apoyo institucional. No obstante, la cobertura mediática de ambos certámenes amplificó discursos sobre inclusión, aunque con enfoques distintos: uno globalizado y otro arraigado en activismos locales.
About The Author
Descubre más desde Diario Fuentes
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
COMENTARIOS (0)