Carretera Los Chorros sufre derrumbe

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Por: Neftali Hernandez Pereira


Un derrumbe masivo bloqueó completamente la Carretera Los Chorros durante la madrugada del pasado 26 de abril, paralizando nuevamente esta arteria crucial que conecta la capital salvadoreña con la zona occidental del país. El incidente, ocurrido aproximadamente a las 5:30 a.m., fue consecuencia directa de las intensas precipitaciones registradas en la cordillera central durante la noche anterior, que saturaron el terreno y provocaron el desprendimiento de toneladas de material rocoso sobre la calzada.

La vía, clave para el transporte de mercancías y turismo, opera hoy con restricciones horarias y monitoreo constante de geólogos, mientras vecinos exigen acelerar la obra del viaducto prometido para 2025.

La Dirección General de Protección Civil confirmó que el deslizamiento obstruyó ambos carriles de circulación en el kilómetro 19 de la carretera, sin reportar víctimas mortales. No obstante, al menos siete vehículos quedaron atrapados entre los escombros, y la infraestructura de contención lateral sufrió daños estructurales significativos que comprometen la estabilidad del tramo afectado.

“Activamos inmediatamente el protocolo de emergencia al detectar los primeros desprendimientos menores”, explicó Carlos Martínez, director de Operaciones de Protección Civil. “Esto permitió evacuar a los conductores antes del colapso principal y evitar una tragedia mayor”.

El Ministerio de Obras Públicas movilizó maquinaria pesada hacia la zona del siniestro para iniciar las labores de remoción de escombros. Sin embargo, el volumen del material desprendido —estimado en más de 800 metros cúbicos— complicó sustancialmente las tareas de limpieza y rehabilitación. El ministro del ramo, Felipe Rivas, indicó que las condiciones del terreno continúan siendo inestables.

“Enfrentamos un escenario complejo donde la remoción prematura podría provocar nuevos deslizamientos”, señaló Rivas durante una inspección en el sitio. “Los estudios geológicos preliminares revelan fracturas adicionales en el talud superior que requieren intervención técnica especializada antes de reabrir la vía”.

EL DESASTRE

Las semanas previas al incidente registraron precipitaciones constantes que saturaron progresivamente los suelos de la zona montañosa. Esta acumulación hídrica debilitó la estructura del terreno, preparando las condiciones para el desastre.

Durante la madrugada del 26 de abril, entre las 3:00 y 4:00 a.m., residentes cercanos reportaron ruidos inusuales provenientes de la montaña, indicando los primeros movimientos de tierra. A las 5:30 a.m. se produjo el deslizamiento principal que depositó rocas y lodo sobre la carretera, cerrando completamente el paso entre San Salvador y La Libertad.

La Policía de Tránsito confirmó el bloqueo total a las 6:00 a.m. e inició el desvío de vehículos por rutas alternativas. Las primeras unidades de rescate llegaron al sitio a las 6:25 a.m., evacuando a conductores atrapados en la zona del derrumbe.

A las 8:30 a.m., el Ministerio de Obras Públicas estableció un puesto de mando unificado. Para las 10:00 a.m., geólogos del ministerio realizaron la primera evaluación de riesgos, declarando la zona como “altamente inestable”.

Al mediodía, cuadrillas técnicas y maquinaria pesada comenzaron las labores preliminares de limpieza, centrándose inicialmente en crear accesos para equipos especializados. Sin embargo, una lluvia intermitente complicó los trabajos durante la tarde.

El 27 de abril, las autoridades anunciaron la apertura parcial de un carril para vehículos de emergencia y abastecimiento básico. La reapertura completa para el tránsito regular no se concretó hasta el 28 de abril a las 14:00 horas, tras verificaciones estructurales del terreno circundante.

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VIADUCTO LOS CHORROS

La construcción del Viaducto Los Chorros, ubicado en El Salvador, como parte de la Carretera Panamericana, este puente elevado de 1.2 kilómetros de longitud y 85 metros de altura máxima sera diseñado para superar las abruptas montañas del departamento de Ahuachapán. Los desafíos geográficos fueron enormes: el terreno escarpado, las pendientes pronunciadas y la inestabilidad sísmica de la zona exigieron soluciones innovadoras. Se emplearon técnicas de construcción con hormigón armado y estructuras de soporte adaptadas a las curvas cerradas del paisaje. Además, la obra requirió movilizar maquinaria pesada y mano de obra especializada, combinando expertos locales con asesoría internacional, lo que reflejó un esfuerzo colaborativo sin precedentes en la región.


Durante el gobierno del presidente Nayib Bukele en El Salvador, el financiamiento del Viaducto Los Chorros, una obra vial estratégica para descongestionar el tráfico en el área metropolitana de San Salvador, se logró mediante un préstamo gestionado con instituciones internacionales. En 2021, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó un crédito por $245 millones destinados a proyectos de infraestructura, incluyendo este viaducto. La obra, parte del plan de modernización vial “Conexión Sur”, busca conectar los municipios aledaños y mejorar la movilidad en una zona.

La seguridad vial continúa comprometida. Tras cada intervención de emergencia, la carretera opera bajo restricciones horarias y monitoreo constante por parte de equipos geológicos que evalúan los movimientos del terreno. Esta situación afecta directamente la eficiencia logística nacional y genera pérdidas económicas estimadas en 1.2 millones de dólares diarios durante los cierres completos.

Si bien el gobierno destacó su impacto en el desarrollo económico y la reducción de tiempos de traslado, críticos señalaron preocupaciones por el aumento de la deuda pública y posibles impactos ambientales. La gestión del préstamo reflejó la apuesta de Bukele por megaobras como símbolo de progreso, aunque su ejecución y transparencia han sido tema de debate público.

Más allá de su función como conexión vial estratégica, el Viaducto Los Chorros se convirtió en un símbolo de progreso para El Salvador. Su construcción, impulsada durante el gobierno del presidente Nayib Bukele, no solo mejorarà la conectividad entre el occidente del país y la capital, sino que también dinamizarà el comercio y el turismo. A pesar de las críticas por su impacto ambiental en una zona de bosques nubosos, su diseño resistente ha soportado décadas de actividad sísmica y climas extremos. Hoy, además de ser una ruta vital, atrae a curiosos y especialistas en ingeniería, que admiran su integración con el entorno y su perfil imponente sobre los acantilados. El viaducto sigue siendo testimonio de la capacidad técnica salvadoreña para enfrentar retos geográficos con creatividad y audacia.

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PROBLEMAS GEOGRÁFICOS

La Carretera Los Chorros atraviesa un terreno particularmente hostil desde el punto de vista geológico. Construida sobre laderas de origen volcánico con pronunciadas pendientes, esta vía sigue un trazado que se adapta a la topografía montañosa de la cordillera central salvadoreña.

El sustrato está compuesto principalmente por materiales piroclásticos y flujos de lava antiguos que, al interactuar con el agua, pierden cohesión y estabilidad. Esta configuración natural explica la recurrencia de incidentes similares, particularmente durante la temporada lluviosa que incrementa la presión hidrostática en las capas internas del terreno.

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ACCIDENTES ANTERIORES

El terremoto de magnitud 7.7 que sacudió El Salvador el 13 de enero de 2001 tuvo un impacto devastador en la Carretera Los Chorros, una de las principales vías de conexión entre San Salvador y el occidente del país. Los deslizamientos de tierra provocados por el sismo, agravados por la topografía montañosa de la zona, causaron el colapso y el bloqueo de tramos significativos de esta ruta. Sectores enteros de la carretera quedaron sepultados bajo escombros y lodo, aislando comunidades y paralizando el transporte de bienes, servicios y personas. La destrucción de esta infraestructura crítica no solo dificultó las labores de rescate y asistencia humanitaria en los primeros días, sino que también generó pérdidas económicas prolongadas al interrumpir el comercio y el turismo. La rehabilitación de la vía demandó meses de trabajo intenso, con la intervención de maquinaria pesada y apoyo internacional, reflejando la vulnerabilidad de las infraestructuras ante desastres naturales en regiones de alto riesgo sísmico. Este evento marcó un antes y un después en la gestión de carreteras estratégicas del país.

Los registros oficiales documentan cinco incidentes mayores en la última década. El derrumbe de 2018 mantuvo la vía cerrada durante 18 días, mientras que el colapso de septiembre de 2020 requirió intervenciones de ingeniería durante 32 días para restaurar el paso vehicular.

En 2020,ocurriria otro accidente en donde un alud de tierra se desprenderia ocasionando derrumbes por las fuertes lluvias tambien dañandose el centro turistico y recreativo los chorros.

Ante la recurrencia de estos eventos, el gobierno central inició en 2024 la construcción de un viaducto elevado de 1.2 kilómetros diseñado para sortear los tramos más inestables. La estructura, con costo estimado de 85 millones de dólares, pretende eliminar definitivamente el riesgo asociado a deslizamientos mediante un trazado que evita el contacto con las zonas propensas a colapsos.

SIn embargo, El 13 de diciembre de 2024, la Carretera Los Chorros, una vía clave en la región, enfrentó un grave incidente tras el colapso parcial de una estructura metálica de soporte, conocida localmente como “los hierros”. El accidente, ocurrido en un tramo montañoso propenso a deslizamientos, habría sido provocado por una combinación de factores: intensas lluvias estacionales que saturaron el terreno, sumadas a posibles deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura, envejecida desde su construcción décadas atrás.

La falla generó el desplome de un segmento del viaducto, interrumpiendo el tránsito y dejando a 3 trabajadores fallecidos. Las labores de rescate, lideradas por equipos de emergencia y bomberos, se complicaron por la geografía accidentada y el riesgo de nuevos desprendimientos. Autoridades regionales declararon la zona en alerta naranja, iniciando investigaciones para determinar responsabilidades y evaluar daños en otras estructuras similares. El suceso reavivó el debate sobre la necesidad de modernizar infraestructuras críticas, especialmente en áreas vulnerables al cambio climático.

“Este es un llamado urgente a priorizar la seguridad vial ante fenómenos climáticos extremos”, declaró un ingeniero civil durante una inspección en el lugar. Hasta la fecha, no se reportaron víctimas mortales, aunque se registraron daños materiales significativos y cortes prolongados en la conectividad de la zona.

Sin embargo, el proyecto enfrenta obstáculos significativos. Los informes de avance sitúan la construcción en un 40% de su ejecución, pero ajustes presupuestarios y disputas técnicas sobre especificaciones estructurales han ralentizado los trabajos. La fecha original de entrega, prevista para finales de 2024, se ha postergado hasta el segundo semestre de 2025.

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