Por: Neftali Hernandez Pereira
Cada año, miles de fieles salvadoreños se congregan en las calles del país para conmemorar el Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa. La procesión simboliza la entrada de Jesús a Jerusalén, recreada con palmas y ramos bendecidos, que los devotos llevan en alto mientras recorren rutas históricas junto a imágenes religiosas. En ciudades como San Salvador, Soyapango o Santa Ana, las cofradías y feligreses visten trajes tradicionales, acompañando a las andas decoradas con flores. Este acto, más que un ritual, refuerza la identidad católica y une a generaciones en una expresión de fe colectiva que resiste al paso del tiempo.
Por segundo año consecutivo, la procesión del Domingo de Ramos se realiza por las calles recuperadas del Corazón de El Salvador, en la gestión del alcalde @marioduran, iniciativa que se suma a las políticas del Gobierno Central para brindar seguridad a la ciudadanía en el Centro… pic.twitter.com/AITgOFKVQr
— Prensa San Salvador Centro (@PrensaAMSSC) April 13, 2025
El plan de reordenamiento del centro histórico de San Salvador, impulsado por la alcaldía para modernizar la infraestructura y mejorar la movilidad, enfrenta el desafío de integrar las procesiones tradicionales de Semana Santa. Mientras las iglesias católicas insisten en preservar las rutas centenarias de sus cortejos religiosos, las autoridades buscan equilibrar la logística urbana con el patrimonio cultural. Este año, la procesión del Domingo de Ramos atravesó calles recién remodeladas, evidenciando tanto la tensión como la posibilidad de diálogo entre la planificación urbana y las prácticas espirituales arraigadas.
La celebración del Domingo de Ramos en El Salvador congregó a decenas de miles de personas en parroquias y plazas públicas, marcando el inicio de la Semana Mayor con devoción y manifestaciones culturales significativas. En la capital, la procesión partió de la Iglesia El Rosario hacia la Catedral Metropolitana, con participantes portando palmas entrelazadas en formas artísticas.
“Las palmas representan la bienvenida a Cristo y nuestra disposición a recibirlo”, explicó Monseñor Jose Luis Escobar Alas durante la bendición en la Plaza Barrios. “Hoy nos unimos como pueblo en este acto de fe que trasciende generaciones”.
Según datos de la Conferencia Episcopal Salvadoreña, más de 120,000 personas participaron en distintas celebraciones del Domingo de Ramos a nivel nacional. En San Salvador, la procesión principal congregó aproximadamente a 15,000 fieles que recorrieron 1.7 kilómetros desde El Rosario hasta la Catedral Metropolitana.
El Centro Histórico se viste de gala para recibir la #SemanaSanta2025, y esta noche, muchos ciudadanos que visitan el Corazón de El Salvador disfrutan de un show de videomapping. pic.twitter.com/gZqaKfLZzO
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Las autoridades eclesiásticas aprovecharon sus homilías para destacar la importancia de reflexionar sobre la humildad y la justicia social. “El ingreso de Jesús a Jerusalén nos invita a construir una sociedad donde los humildes sean reconocidos y los marginados encuentren espacio”, señaló el Arzobispo José Luis Escobar durante su mensaje en la Catedral Metropolitana.
La alcaldía de San Salvador Centro ha desplegado elementos del @CAMSanSalvador con el objetivo de agilizar el tránsito vehicular durante el recorrido de la procesión de Domingo de Ramos en el Centro Histórico. pic.twitter.com/JCClGeiLfq
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El impacto económico de estas celebraciones resultó notable en los mercados locales. La Asociación de Vendedores de Artículos Religiosos reportó un incremento del 28% en ventas de palmas y artesanías relacionadas con la festividad en comparación con el año anterior.
“Vendimos más de 8,000 palmas este fin de semana”, informó María Guzmán, representante de comerciantes del Mercado Central. “Para muchas familias, estos días representan la mayor fuente de ingresos del primer semestre”.
La Semana Santa Tradicion de Culturas
Las celebraciones de Semana Santa en El Salvador muestran una evolución histórica que refleja los cambios sociales del país. Durante la época colonial, las procesiones seguían modelos españoles, adaptándose gradualmente a expresiones locales. Para 1950, los viacrucis vivientes se consolidaron como práctica distintiva en poblaciones como Sonsonate y Chalatenango.
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— Francisco Morán (@frankmoran2000) February 14, 2016
En la década de 1980, durante el conflicto armado, muchas celebraciones fueron suspendidas o limitadas por razones de seguridad. A partir de 1992, con los Acuerdos de Paz, se revitalizaron estas tradiciones, incorporando elementos de reconciliación nacional.
Ataques durante el funeral de Monseñor Romero, 30 de Marzo de 1980. pic.twitter.com/oHZ3Ts66qm
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Entre 2000 y 2010, las cofradías enfrentaron la disminución de participación juvenil. Según estudios de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, el promedio de edad de los miembros de estas organizaciones religiosas incrementó de 42 a 58 años durante este periodo.
Cientos de feligreses se hicieron presentes a la Transfiguración del Divino Salvador del Mundo en agosto de 1985. pic.twitter.com/v0p14Vd6cs
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Desde 2015, las redes sociales transformaron la difusión de estos eventos. Las parroquias adoptaron transmisiones en vivo y etiquetas específicas para cada celebración. La Dirección Nacional de Patrimonio Cultural registró en 2023 más de 400 manifestaciones religiosas categorizadas como patrimonio cultural inmaterial relacionadas con la Semana Santa.
A pesar de la secularización creciente, estas celebraciones mantienen su función cohesionadora. En municipios como Nahuizalco o Panchimalco, comunidades enteras participan en la preparación de alfombras procesionales y altares comunitarios durante semanas previas a las celebraciones principales.
“Aquí no importa tu partido político o tu situación económica”, explica Pedro Martínez, custodio de imagen religiosa en San Pedro Nonualco. “Durante la Semana Santa, todos somos una familia trabajando por mantener lo que nos dejaron nuestros abuelos”.
Las instituciones públicas y privadas también se suman con iniciativas solidarias. En 2024, el Ministerio de Cultura coordinó 34 proyectos de asistencia a comunidades vulnerables vinculados a festividades religiosas, mientras empresas privadas patrocinaron restauraciones de imágenes procesionales históricas.
Centro histórico encrucijada entre modernización y tradición
El centro histórico de San Salvador enfrenta un dilema entre preservación cultural y desarrollo urbano. Las procesiones religiosas, con rutas establecidas por décadas, constituyen elementos fundamentales del patrimonio intangible capitalino. Algunas calles, como la Rubén Darío o la Arce, han servido como vías procesionales desde principios del siglo XX.
El arquitecto urbanista Roberto Quijano, asesor del proyecto de reordenamiento, explica: “Debemos integrar la historia viva de la ciudad en los planes de modernización. Las procesiones no son obstáculos, sino oportunidades para repensar el espacio público”.
Datos de la Oficina de Planificación del Área Metropolitana indican que las principales rutas procesionales coinciden con áreas priorizadas para intervención urbana. De las siete rutas tradicionales, cinco atraviesan zonas designadas para peatonalización o cambios significativos en vialidad.
Cortesia: Nuestro El Salvador de Antaño
La Cofradía del Nazareno, organización con 112 años de historia, manifestó preocupaciones sobre modificaciones a su recorrido. “Nuestra procesión del Viernes Santo sigue exactamente el mismo camino desde 1932”, señaló Ernesto Mendoza, hermano mayor de la organización. “Cada esquina, cada parada tiene significado para los creyentes”.
Por su parte, las autoridades municipales implementaron mesas de diálogo con representantes religiosos. “Hemos logrado adaptar tres rutas procesionales sin alterar sus puntos esenciales”, informó la Secretaría de Cultura Municipal. “Se trata de respetar la tradición mientras mejoramos la experiencia urbana para todos”.
Las mejoras en seguridad y accesibilidad han mostrado resultados positivos. Según registros policiales, la criminalidad durante eventos religiosos en el centro histórico disminuyó 42% desde la implementación de mejoras en iluminación y videovigilancia.
“Este año participé por primera vez en la procesión del Domingo de Ramos”, comentó Patricia Henríquez, residente de mejicanos. “Antes me daba temor venir al centro, pero ahora se siente diferente, más seguro”.
El diálogo entre planificación urbana y tradición espiritual avanza mediante iniciativas como el mapa digital de patrimonio religioso, lanzado por el Ministerio de Turismo, que documenta 28 sitios de interés cultural-religioso en el centro histórico, incluyendo las rutas procesionales tradicionales.
¡Inicia la Semana Santa! 🌿✝️
— Ministerio de Turismo (@MITURElSalvador) April 13, 2025
Con el Domingo de Ramos comienza una de las temporadas más especiales del año, donde la fe y las tradiciones se hacen presentes.⛪️ pic.twitter.com/VY6Oi7ed5M
Para Monseñor Rodrigo Aguilar, “las procesiones son la ciudad en movimiento, recordándonos que los espacios urbanos son más que concreto y asfalto; son contenedores de memoria colectiva. La renovación debe reconocer estas dimensiones espirituales del espacio público”.
Los eventos religiosos de Semana Santa continúan funcionando como momentos de unidad temporal en una sociedad frecuentemente polarizada. La preservación de estas tradiciones dentro del marco de modernización urbana representa un compromiso con la identidad cultural salvadoreña, mientras se adapta a las necesidades contemporáneas de movilidad y desarrollo urbano sostenible.
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