Por Alessia Genoves
Jorge Mario Bergoglio, el 226º Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana, perdió la vida, y “ha partido a la Casa del Padre”. El anuncio oficial fue divulgado por el cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Iglesia Católica, este 21 de abril de 2025 a las 7:35 horas en la Casa Santa Marta del Vaticano. “A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Dedicó toda su vida al servicio del Señor y de la Iglesia”, declaró Farrell en un comunicado difundido por Vatican News, el portal oficial de noticias de la Santa Cede.
Jorge Mario Bergoglio, el primer pontífice latinoamericano y jesuita, deja un pontificado marcado por la defensa de los pobres, con un enfoque colectivista; la ecología integral y gestos históricos de diálogo interreligioso con la Iglesia Ortodoxa Rusa, pero también por tensiones diplomáticas y críticas internas, como su apertura hacia las personas transexuales y homosexuales en la feligresía. Pero, entre sus hitos, destacan las canonizaciones de Santa Teresa de Calcuta (2016) y Monseñor Óscar Arnulfo Romero (2018), así como los acuerdos bilaterales con China que conciernen a la elección de cardenales; y roces, o un posible silencio administrativo, con regímenes como Nicaragua y Venezuela.
Las palabras de Su Eminencia, el Cardenal Farrell, al anunciar la muerte de Papa Francisco.
— News Vaticano 🇻🇦 (@news_vaticano) April 21, 2025
Encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino. pic.twitter.com/XESfCYZSf9
Papa Francisco, con problemas de salud crónicos
El anuncio oficial del fallecimiento desencadenó el protocolo establecido en el “Ordo Exsequiarum Romani Pontificis”. El cardenal Farrell presidió el “rito de constatación de la muerte en la Capilla de la Domus Sanctae Marthae, acompañado por el Decano del Colegio Cardenalicio y autoridades sanitarias vaticanas”. Según Vatican News, el cuerpo del pontífice será trasladado a la Basílica Vaticana el 23 de abril para el homenaje público, previo a su sepultura en la Basílica de Santa María la Mayor, tal como él deseaba.
Los problemas de salud de Francisco fueron una constante en sus últimos años. En 1957, a los 21 años, le fue extirpado el pulmón derecho debido a una infección, lo que derivó en insuficiencia respiratoria crónica. En 2021 y 2023, fue intervenido quirúrgicamente en el Policlínico Gemelli por complicaciones intestinales y respiratorias. “Desde 2022, los dolores en la rodilla lo obligaron a desplazarse en silla de ruedas durante actos públicos”, detalló un informe médico citado por Vatican News. Su última aparición fue durante la bendición “Urbi et Orbi” de Pascua, el 20 de abril, donde, con voz débil, pidió “paz para Ucrania, Tierra Santa y Sudán”. Horas antes, recibió al vicepresidente estadounidense Jame Davis Vance, quien viajó a Roma para abordar “la crisis migratoria y el conflicto en Oriente Medio”, según confirmó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Papa Francisco del barrio porteño de Flores al Vaticano
Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio de Flores, Buenos Aires, hijo de inmigrantes piamonteses. Tras graduarse como técnico químico en 1955, ingresó al seminario diocesano de Villa Devoto y en 1958 se unió a la Compañía de Jesús. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969 por el arzobispo Ramón José Castellano. Durante la dictadura argentina (1976-1983), como provincial jesuita, su actuación fue cuestionada: algunos críticos lo acusaron de no proteger a sacerdotes perseguidos, aunque él siempre defendió su labor discreta. “Nunca entregué a nadie”, afirmó en una entrevista con El País en 2010.
Como arzobispo de Buenos Aires (1998-2013), adoptó un estilo pastoral cercano, visitando villas miseria y viajando en transporte público. “Mi gente es pobre, y yo soy uno de ellos”, repetía, según su biografía oficial. Promovió la “cultura del encuentro” y criticó las políticas neoliberales de los años 90, calificando la exclusión social como “pecado grave”. Su elección como Papa en 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI, sorprendió al mundo. “Comenzamos este camino, obispo y pueblo”, dijo desde el balcón de San Pedro, según Vatican News, marcando un tono de humildad que mantuvo al residir en la Casa Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico.
Bergoglio canonizó a más de 900 personas, superando el récord de Juan Pablo II. Entre ellas destacan Santa Teresa de Calcuta, proclamada santa el 4 de septiembre de 2016 tras un proceso acelerado que la Iglesia defendió como “reconocimiento a su entrega a los más pobres”. En 2018, elevó a los altares a Monseñor Óscar Romero, asesinado en 1980 por escuadrones de la muerte en El Salvador, describiéndolo como “mártir de la opresión que eligió estar con los pobres hasta la muerte”, según el decreto de canonización.
Sus encíclicas Laudato si’ (2015) y Fratelli tutti (2020) redefinieron el magisterio social católico. La primera, escrita “a cuatro manos” con científicos, denunció la explotación ambiental y llamó a cuidar la “Casa Común”. La segunda, inspirada en el Documento sobre la Fraternidad Humana firmado con el gran imán de Al-Azhar en 2019, abogó por un “mundo sin fronteras”. “La globalización de la indiferencia nos está deshumanizando”, escribió en Fratelli tutti, citando su experiencia en Lampedusa, donde rezó por migrantes ahogados en el Mediterráneo.

En su último Urbi et Orbi, Francisco pidió “no rendirse ante la lógica de la guerra” y recordó su viaje a Irak en 2021, donde rezó en Mosul, ciudad devastada por ISIS. “La guerra siempre es una derrota“, insistió, según la transcripción oficial. Monseñor Christian Carlassare, obispo de Sudán del Sur, resumió su legado: “El Papa nos enseñó que frente a quien ama con corazón verdadero, no hay muerte que aguante”, citó Vatican News en su homenaje póstumo.
Su cuerpo yacerá en Santa María la Mayor, donde rezó tras su elección en 2013. Como escribió en Evangelii gaudium, su programa pontificio: “Prefiero una Iglesia accidentada por salir a la calle antes que una enferma por encerrarse”.
Controversias políticas: diálogos y tensiones globales
El acuerdo entre el Vaticano y China en 2018, que permitió al gobierno comunista influir en el nombramiento de obispos, generó críticas internas. El cardenal Joseph Zen lo calificó de “aniquilación de la Iglesia en China”, según documentos filtrados a Associated Press. Francisco defendió el pacto: “La Santa Sede nunca se va. La echan”, declaró en 2022, reiterando su postura en una entrevista con Reuters.

En América Latina, su enfoque conciliador con regímenes autoritarios causó polémica. En Nicaragua, tras la condena a 26 años de prisión del obispo Rolando Álvarez en 2023, Francisco comparó al gobierno de Daniel Ortega con “dictaduras comunistas o hitlerianas”, según un comunicado de la Secretaría de Estado. La respuesta de Managua fue contundente: suspendió relaciones diplomáticas y expulsó a la nunciatura. “Siempre tratamos de salvar lo que se pueda con paciencia”, justificó el Papa en una entrevista con ABC en diciembre de 2022.
En Venezuela, su negativa a condenar abiertamente a Nicolás Maduro frustró a obispos locales. “El Papa prefiere la mediación silenciosa”, explicó el arzobispo de Caracas, Baltazar Porras, en una declaración a EFE en 2021. Sin embargo, en 2023, el Vaticano facilitó diálogos entre el gobierno y la oposición, aunque sin avances concretos.

En África, su visita a Sudán del Sur en 2023 junto al arzobispo anglicano Justin Welby simbolizó su compromiso ecuménico. Sin embargo, su silencio relativo ante la persecución de cristianos en Nigeria, donde grupos yihadistas han masacrado comunidades, fue cuestionado. “El Papa debe hablar más fuerte”, exigió el obispo nigeriano Matthew Kukah en una carta abierta publicada por The Guardian en 2024.
La exhortación Amoris laetitia (2016), que permitió a divorciados vueltos a casar acceder a la comunión en casos específicos, dividió a la Iglesia. Cuatro cardenales, liderados por Raymond Burke, presentaron dubia (“dudas”) pidiendo aclaraciones. “No responderé a cuestiones que buscan encasillar la misericordia”, declaró Francisco en una conferencia de prensa en 2017, según Crux Now.

Su impulso a la participación femenina también generó resistencias. En 2022, nombró a la hermana Raffaella Petrini como primera gobernadora de la Ciudad del Vaticano, un hito histórico. “La Iglesia es mujer, no el Iglesia”, repetía, parafraseando a Hans Urs von Balthasar, en discursos recogidos por *L’Osservatore Romano*.
El manejo de casos de abusos sexuales opacó parte de su legado. En 2014, revocó la laicización del sacerdote Mauro Inzoli, condenado después por abusos en Italia. “Aprendí de esto”, admitió en 2017 ante la Comisión para la Protección de Menores, según actas publicadas por The Pillar. En 2019, expulsó al ex cardenal Theodore McCarrick, acusado de abusos, pero críticos como el arzobispo Carlo Viganò lo acusaron de encubrimiento. “El Papa sabía y no actuó”, afirmó Viganò en una carta de 2018 citada por National Catholic Reporter.
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