Por: Neftali Hernandez Pereira
Violador de menor e incapaz es elevado a fase de confianza, y reconocido como pintor, rechazado por salvadoreños. Un video publicado en TikTok, y posteriormente eliminado de la plataforma, mostraba a Oswaldo Adonay García, de 37 años, originario de Soyapango, dentro de las instalaciones del Palacio Nacional ubicado en el Centro Histórico de San Salvador (CHSS), pintando cuadros de forma artística como parte de sus actividades dentro del programa de reinserción social “Yo Cambio”, dependiente de la Secretaría de la Seguridad y Ciudadanía (SSC).
El hombre cumple una condena de 20 años de prisión por el delito de Agresión Sexual en Menor e Incapaz modalidad Continuada, la pena máxima contemplada para dicho ilícito en la legislación penal salvadoreña.
El video que circuló y fue borrado
La grabación, que alcanzó una amplia difusión antes de ser eliminada, mostraba al propio García relatando su proceso de rehabilitación al interior del programa, describiendo su participación en actividades manuales y artísticas como parte de su camino hacia la reinserción social.
@kevinarevalo127 #Entérese Madre de menor ?bus?d?, denuncia privilegios del gobierno para p?d0f1l0 #elsalvador #noticia #503 ? sonido original – Kevin Arévalo
En el mismo video, un reo compañero en fase de confianza tomó la palabra para denunciar públicamente los delitos cometidos por García. De manera impactante, también apareció en el clip una mujer que se identificó como víctima directa del condenado, exponiendo ante la cámara el daño que le fue infligido.
Lo que yo no puedo creer es que un [sonido de censura] esté a punto de salir cuando no ha cumplido ni la cuarta parte de su condena. El nombre de este sujeto es Osvaldo Adonay García, tiene treinta y siete años. Un violín de menores es lo que es este sujeto. Soy madre de una de las dos víctimas, por el cual está condenado por ser un violín de niños. Ah, mi hija tenía cuatro años cuando fue víctima de este sujeto, que ahora al parecer es un artista que anda modelando por las calles de San Salvador en el plan Cero Ocio con beneficios del Gobierno. Ah, mi hija, eh, fue abusada cuando tenía cuatro años de edad. Él es, ah, un cuñado mío o excuñado. Este, lo conocí en el 2014, cuando él conoció a mi hermana y lo llevamos a la casa a vivir por un tiempo. Y ahí fue cuando él cometió los hechos con mi hija. Fue en varias ocasiones que lo hizo y por eso le dieron una condena de veinte años. Ah, este, ha sido un proceso largo para nosotros, para la familia. Pasaron cinco largos años para que lo pudieran capturar. Ah, luego de esos cinco años y se dio su captura, estuvo un año más detenido, el que fue el año del proceso. Ah, al año del proceso lo condenaron y pues gracias a Dios se consiguió la condena de veinte años, ah, porque fue en reiteradas ocasiones el abuso. Este, mi niña tenía cuatro años cuando sucedieron los hechos y ahora lo veo que lo pintan en redes sociales como un artista, como una persona que tiene derecho a la reinserción. Yo creo en la reinserción, yo creo que las personas cambian y merecen segundas oportunidades. Pero antes de eso debe de haber una justicia, debe de haber una condena que él haya pagado. Él tiene apenas cinco años de que lo condenaron. Lo condenaron el 27 de enero del dos mil, eh, veintiuno. Y ya lo veo en fase de confianza de el plan Cero Ocio. Me parece indignante, me parece increíble que cómo el Gobierno pueda darle prioridad a este tipo de personas que no pueden salir aún ante la sociedad, an-ante los niños, porque es una persona que, eh, no está preparada para que salga y cometa más de sus delitos. De lo que se le acusa a él fueron dos abusos se… a menoresDeclaración de la Victima
La publicación fue eliminada horas después de su circulación, sin que hasta el cierre de esta edición ninguna autoridad penitenciaria ni del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública se pronunciara sobre el contenido del material audiovisual.
El crimen: agresión sexual continuada contra una menor
Los hechos que llevaron a García a prisión se remontan al año 2014. Según el expediente judicial, la víctima —una niña de corta edad— relató que el entonces novio de una de sus tías, quien había viajado desde Canadá para visitar a la familia, la agredió sexualmente en reiteradas ocasiones durante su estadía. La relación de confianza familiar que el imputado mantenía con el núcleo doméstico de la víctima fue el elemento que facilitó el acceso y la reiteración de los abusos. García, quien en aquel momento tenía 30 años, fue identificado por la Unidad de Atención Especializada para la Mujer, Niñez y la Adolescencia de la Fiscalía General de la República, oficina de Soyapango, como el autor de los hechos.
Tras una investigación pormenorizada del caso, el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador validó la totalidad de las pruebas aportadas por los fiscales y condenó a García a 20 años de prisión, la pena máxima establecida para el delito de Agresión Sexual en Menor e Incapaz modalidad Continuada conforme al Código Penal de El Salvador. El fallo judicial fue firme y ejecutoriado. Una década después, el mismo hombre aparece en un emblemático espacio del patrimonio histórico nacional, describiendo su proceso de rehabilitación ante una cámara de teléfono celular.
“Yo Cambio”: entre la reinserción y la polémica
El programa “Yo Cambio” fue impulsado por la actual administración de Salvador Sanchez Ceren bajo la dirección de centros penales en la actualidad el gobierno de Nayib Bukele ha impulsado este programa como uno de los pilares de la política penitenciaria de reinserción social. Su diseño institucional establece que únicamente los reos condenados por delitos no relacionados con pandillas pueden acceder a sus beneficios, los cuales incluyen actividades de construcción, carpintería, albañilería, electricidad, trabajos agrícolas y, como en este caso, actividades artísticas y manuales. El objetivo declarado es dotar a los internos de herramientas productivas que les permitan reintegrarse a la sociedad una vez cumplida su condena.
No obstante, la implementación del programa ha generado observaciones desde sectores académicos y defensores de derechos humanos, quienes han señalado paralelismos históricos con esquemas de trabajo forzado o semiservicios utilizados en El Salvador durante el siglo XX.
60 reos condenados a trabajar en obras públicas por orden del General Salvador Castaneda Castro, 1947. pic.twitter.com/XfBRjOE6HM
— HistoriadeElSalvador (@EShistoria32) December 18, 2022
Políticas similares de “antivagancia” y reinserción mediante trabajo manual fueron implementadas bajo los gobiernos de Maximiliano Hernández Martínez y Salvador Castañeda Castro, así como en otros regímenes centroamericanos de la época, en los cuales la mano de obra penitenciaria era empleada en obras de infraestructura, restauración de espacios públicos y servicios a particulares, muchas veces sin retribución económica para el recluso y bajo condiciones de escasa supervisión legal.
En el caso actual, García se encontraba en fase de confianza, la etapa más avanzada del sistema penitenciario progresivo salvadoreño, que permite al interno desenvolverse en espacios exteriores o semiabiertos bajo vigilancia reducida, como antesala a una eventual libertad condicional. Bajo esta modalidad, el programa “Yo Cambio” ha desplegado a reclusos en la restauración de lugares turísticos, zonas de recreación pública e incluso espacios de uso privado, lo que ha generado preguntas sobre los criterios de selección, supervisión y las garantías de seguridad para las comunidades receptoras.
La ley y sus límites frente a agresores sexuales de menores
El ordenamiento jurídico salvadoreño establece en la Ley Especial para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (LEPINA) y en el Código Penal disposiciones que buscan garantizar la protección integral de la niñez frente a agresores sexuales. La condena impuesta a García —20 años de prisión— representa el techo punitivo para el delito en su modalidad continuada. Sin embargo, la legislación vigente no contempla de forma explícita restricciones adicionales al acceso de este perfil de condenados a programas de reinserción que impliquen contacto con espacios públicos frecuentados por menores de edad, una laguna legal que este caso pone nuevamente sobre la mesa del debate legislativo.
Organizaciones de protección a la infancia han señalado en reiteradas ocasiones que el sistema penitenciario salvadoreño carece de protocolos diferenciados para el manejo de agresores sexuales de niñas, niños y adolescentes, en contraste con estándares internacionales que recomiendan tratamiento psicológico especializado, evaluaciones periódicas de riesgo y restricciones de movilidad específicas antes de autorizar cualquier régimen de confianza a este tipo de reclusos.
Una denuncia que el sistema no escuchó a tiempo
Lo que el video de TikTok dejó al descubierto no es únicamente la presencia de un condenado por pedofilia en un espacio público emblemático. Es la imagen de un sistema que, en su afán de mostrar resultados en materia de reinserción, puede perder de vista la naturaleza del delito cometido y el perfil de riesgo que representa para la sociedad, particularmente para sus víctimas más vulnerables: las niñas, los niños y los adolescentes.
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La publicación fue borrada. Las preguntas, sin embargo, permanecen. Recientemente también se reporto que otro reo acusado del mismo delito participa en la orquesta del plan cero ocio el nombre del imputado responde a William Omar Trejo que entre 2023-2024 violo a una menor incapaz esto ocurrió en el distrito de Apopa en San Salvador Oeste.
@kevinarevalo127 #Entérese | identifican por medio de redes sociales a otro "violín" de men0?es condenado, privilegiado con el Plan Cero Ocio, pese a que Nayib Bukele dijo que no pueden ser parte del programa. #noticia #503 #elsalvador ? som original – Giovanni Aires
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