Por Alessia Genoves y Neftalí Perira
Donald J. Trump confirmó el 3 de enero de 2026 la captura de Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores tras una operación militar denominada “Resolución Absoluta” ejecutada por fuerzas estadounidenses en Caracas. El presidente estadounidense declaró que su administración gestionará directamente los recursos petroleros venezolanos mediante compañías estadounidenses que invertirán “miles de millones de dólares” para reconstruir la infraestructura energética del país sudamericano, permaneciendo en territorio venezolano hasta lograr “una transición adecuada y juiciosa”.
La operación militar se materializó después de que Trump rechazara la solicitud de amnistía absoluta que Maduro formuló durante una conversación telefónica el 21 de noviembre de 2025, cuando el mandatario venezolano propuso abdicar del poder a cambio de protección legal para él, su familia y 123 funcionarios de su administración. El Departamento de Estado había designado el 24 de noviembre de 2025 al Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera, estructura que según el secretario Marco Rubio “está dirigido por Nicolás Maduro y otros individuos de alto rango del régimen ilegítimo de Maduro que han corrompido la milicia, la inteligencia, la legislatura y el poder judicial de Venezuela”.
150 naves militares contra Maduro
150 aeronaves despegaron desde 20 bases distintas en el hemisferio occidental durante la noche del 2 de enero de 2026 para ejecutar la operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, según detalló el general Dan Raisen Kaine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. El general especificó que la fuerza incluyó “F-22, F-35, F-18, EA-18, E-2, bombarderos B-1 y otras aeronaves de apoyo, así como numerosos drones pilotados de forma remota” que protegieron a los helicópteros Chinook que transportaron a la fuerza de extracción desde posiciones marítimas ubicadas a 100 pies sobre el agua hasta el complejo de Maduro en el centro de Caracas.
La operación comenzó a las 10:46 p.m. hora del este del 2 de enero cuando Trump ordenó el avance de las fuerzas armadas estadounidenses después de semanas de espera debido a condiciones climáticas adversas. Raisen Kaine explicó que “a las 10:01 a.m., hora del este, o 2:01 a.m., hora local de Caracas” la fuerza de helicópteros ingresó al objetivo, descendiendo al complejo de Maduro donde “los helicópteros recibieron disparos y respondieron con fuego abrumador en defensa propia”. Una aeronave estadounidense fue alcanzada pero “permaneció operativa durante el resto de la misión”, según confirmó el general, quien añadió que “Maduro y su esposa, ambos acusados, se rindieron y fueron tomados en custodia por el Departamento de Justicia” sin pérdida de vidas estadounidenses.
Trump describió la operación como “una de las demostraciones más asombrosas, efectivas y poderosas del poderío y la competencia militar estadounidense en la historia de Estados Unidos”, comparándola con operaciones previas como “el ataque contra Soleimani, el ataque contra Al-Baghdadi, y la obliteración y diezmación de los sitios nucleares iraníes muy recientemente, en una operación conocida como Midnight Hammer”. El presidente estadounidense enfatizó que “ni un solo miembro del servicio estadounidense fue asesinado y ni una sola pieza de equipo estadounidense se perdió” durante una misión que involucró “muchos helicópteros, muchos aviones, muchísima gente” operando en coordinación con “la CIA, la NSA y la NGA” para garantizar inteligencia en tiempo real.
Trump y el Petróleo Venezolano
Trump declaró el 3 de enero que Estados Unidos administrará Venezuela “hasta que podamos realizar una transición segura, adecuada y juiciosa” y especificó que “ya estamos allí ahora” y que “vamos a permanecer hasta que se realice una transición adecuada”. El presidente estadounidense justificó esta decisión argumentando que “no queremos arriesgarnos a que otra persona asuma el control de Venezuela sin tener en mente el bienestar del pueblo venezolano” después de que el país sudamericano experimentó “décadas de eso”. Trump subrayó que su administración enviará “nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, que invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera gravemente dañada y comenzarán a generar ingresos para el país”.
La infraestructura petrolera venezolana fue descrita por Trump como “podrida” y “muy peligrosa”, calificándola como “un territorio de explosiones” donde “gran parte es material que pusimos allí hace 25 años, y lo vamos a reemplazar”. El presidente estadounidense prometió que “vamos a sacar mucho dinero para poder cuidar del país” mediante la explotación de recursos energéticos que históricamente bombeaban “casi nada en comparación con lo que podrían haber bombeado y lo que podría haber ocurrido”. Trump garantizó que la operación no representará costos para el contribuyente estadounidense porque “el dinero que sale del suelo es muy sustancial” y que “no nos costará nada” ya que “las compañías petroleras entrarán” y “ellas gastarán dinero”.
El mandatario estadounidense estableció que Estados Unidos será “reembolsados por todo lo que gastemos” mediante los ingresos generados por la extracción petrolera, destinando recursos para tres propósitos específicos según sus declaraciones: compensar al pueblo venezolano, reembolsar “a las personas que fueron expulsadas de Venezuela y ahora viven en Estados Unidos” y recuperar “el petróleo que, francamente, deberíamos haber recuperado hace mucho tiempo”. Trump argumentó que Venezuela “incautó y vendió unilateralmente petróleo estadounidense, activos estadounidenses y plataformas estadounidenses, costándonos miles de millones de dólares” en lo que calificó como “uno de los mayores robos de propiedad estadounidense en la historia de nuestro país”.
Delcy Rodríguez, leal a Maduro pero presionada por Trump
Trump confirmó el 3 de enero que mantuvo “una conversación” con Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, quien “acaba de ser juramentada” y “fue elegida por Maduro”. El presidente estadounidense reveló que Rodríguez “está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para hacer a Venezuela grande de nuevo” tras lo que describió como una comunicación donde “tuvo una larga conversación con Marco” Rubio, secretario de Estado. Trump calificó la actitud de Rodríguez como “bastante amable, pero en realidad no tiene elección” en el contexto de la nueva administración que Estados Unidos establecerá en territorio venezolano.
Sin embargo, Delcy Rodríguez exigió mediante transmisión nacional de radio y televisión “la inmediata liberación de Maduro y la primera dama, Cilia Flores” y declaró que “se desconoce el paradero” de ambos tras los ataques estadounidenses. Rodríguez solicitó al gobierno de Trump “una prueba de vida de Maduro y de Flores” y activó el Consejo de Defensa de la Nación para implementar el decreto de estado de conmoción firmado por Maduro, estableciendo que “hay un solo presidente en este país que se llama Nicolás Maduro” y procediendo a entregar el decreto“a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia para su respaldo constitucional debido en la Sala Constitucional”. Y aunque Maduro se reportó con vida, Rodríguez activó el protocolo de Defensa de la Nación, ante lo que calificó como una “invasión” de EEUU.
Durante la conversación telefónica del 21 de noviembre de 2025, Maduro había propuesto según cuatro fuentes consultadas por Reuters que “la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiera un gobierno interino previo a nuevas elecciones”, propuesta que Trump rechazó fundamentándose en “la postura oficial mantenida desde 2019 de no reconocer la legitimidad del gobierno de Maduro”. El presidente estadounidense mencionó el 3 de enero que “tenemos una vicepresidenta nombrada por Maduro, y ahora mismo ella es la vicepresidenta, y supongo que la presidenta” pero enfatizó que su administración trabajará “con el pueblo venezolano para asegurarnos de que Venezuela esté bien” porque “si nos vamos simplemente, ¿quién tomará el control? Quiero decir, no hay nadie que pueda tomar el control”.
Trump descartó explícitamente cualquier apoyo a figuras opositoras cuando durante su entrevista en Fox & Friends del 3 de enero afirmó que “no apoyaría a Machado como líder de la oposición”, según consignaron los periodistas presentes. El mandatario estadounidense delineó que el grupo administrativo que gestionará Venezuela estará conformado “en gran medida, por un periodo de tiempo, las personas que están de pie justo detrás de mí”, refiriéndose durante su conferencia de prensa a funcionarios de su gabinete incluidos el secretario Pete Hegseth y Marco Rubio, quienes según Trump tendrán responsabilidad directa en la gestión del país sudamericano.
Y el rechazo se expande por el chavismo. En un Comunicado Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, se estableció que el gobierno “rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América contra territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares de la ciudad de Caracas, capital de la República, y los estados Miranda, Aragua y La Guaira”. El documento calificó la operación como “una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza”.
Entretanto, Diosdado Cabello, ministro del Interior de Venezuela, declaró el 3 de enero tras evaluar “los daños causados por el ataque criminal, el ataque terrorista contra nuestro pueblo, contra el suelo patrio, contra las instalaciones eléctricas, contra la Revolución Bolivariana” que se trataba de “un ataque contra Venezuela, contra la República Bolivariana de Venezuela”. Cabello agregó que “las fuerzas militares, las fuerzas policiales, ya están conmigo un grupo de ellos. El pueblo presto para cualquier situación, el pueblo presto para cualquier hecho que pretenda amenazar la paz y la tranquilidad de nuestro pueblo”.
Vladimir Padrino López, ministro de Defensa venezolano, describió el proceso como “la más criminal agresión criminal por parte del Gobierno de los Estados Unidos de América” antes de la confirmación oficial de la captura de Maduro. El decreto firmado por Maduro antes de su detención declaró “el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, para proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada”, según detalló el documento oficial venezolano.
Trump quería a Maduro fuera al 28 de noviembre
Trump otorgó a Maduro “un plazo de una semana para abandonar Venezuela con un salvoconducto hacia el destino de su elección” durante la conversación telefónica del 21 de noviembre de 2025, ultimátum que “venció el viernes 28 de noviembre”, según revelaron dos fuentes consultadas por Reuters. El presidente estadounidense confirmó públicamente la existencia de la llamada el 1 de diciembre al abordar el Air Force One cuando respondió a periodistas: “No quiero comentar al respecto. La respuesta es sí”, añadiendo sobre el resultado de la conversación que “no diría que salió bien o mal, fue una llamada telefónica”.
Cuatro fuentes familiarizadas con el contacto telefónico detallaron que Maduro solicitó durante la conversación “una amnistía legal completa para él y sus familiares, el retiro de las sanciones estadounidenses contra unos 100 funcionarios de su administración y la extinción de la investigación por crímenes de lesa humanidad que lleva adelante en contra la Corte Penal Internacional”. Trump rechazó la mayoría de estas peticiones, decisión fundamentada en la posición estadounidense de no reconocer la legitimidad del gobierno de Maduro desde 2019. Dos fuentes adicionales especificaron que el número exacto de funcionarios para los cuales Maduro solicitó levantamiento de sanciones ascendía a 123 personas de su administración.
La respuesta inmediata de Trump al vencimiento del ultimátum se materializó el 29 de noviembre cuando declaró mediante comunicado oficial: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad”. Cuando periodistas le preguntaron si esta advertencia significaba un ataque inminente, Trump respondió: “No leas nada entre líneas”, según reportó Reuters.
Trump reveló durante su conferencia de prensa del 3 de enero que mantuvo conversaciones directas con Maduro sobre rendición, declarando: “Tuve conversaciones con él y le dije: ‘Tienes que rendirte’. Y en realidad pensé que estaba bastante cerca de hacerlo, pero ahora desearía haberlo hecho”. El presidente estadounidense enfatizó que Maduro “tuvo múltiples oportunidades de evitar esto” y que “se le hicieron ofertas muy, muy, muy generosas y, en cambio, eligió actuar como un loco”. Trump argumentó que el mandatario venezolano “podría estar viviendo en otro sitio ahora mismo, muy feliz” pero “prefirió hacerse el duro” y ahora “tiene otro conjunto de problemas”.
Por otra parte, el vicepresidente JD Vance declaró el 3 de enero que “el presidente ofreció múltiples salidas, pero fue muy claro durante todo el proceso: el narcotráfico debe cesar y el petróleo robado debe ser devuelto a Estados Unidos. Maduro es la persona más reciente en descubrir que el presidente Trump habla en serio”. Vance añadió sus “felicitaciones a nuestros valientes operadores especiales que lograron una operación realmente impresionante”, según publicó en su cuenta oficial.
Trump enfatizó durante su conferencia de prensa del 3 de enero que Maduro “decide invitar a Irán a su país, confiscar compañías petroleras estadounidenses, inundar nuestro país con miembros de pandillas, tomar estadounidenses como rehenes y tratar de canjearlos —como logró hacer con la administración Biden—”. El presidente estadounidense describió al mandatario venezolano como alguien a quien “le gusta jugar todo el tiempo y cree que nada va a pasar” y expresó: “Espero que ahora la gente entienda: ¡tenemos un presidente! El cuadragésimo séptimo presidente de los Estados Unidos no es un jugador. Cuando les dice que va a hacer algo, cuando les dice que va a abordar un problema, lo dice en serio”.
Trump reveló detalles sobre el momento de la captura declarando que Maduro “estaba intentando llegar a un lugar seguro. Ese lugar seguro era todo de acero, y no pudo llegar a la puerta porque nuestros muchachos fueron tan rápidos. Atravesaron la oposición tan rápido… y había mucha oposición”. El presidente estadounidense especificó que “llegó a la puerta, pero no pudo cerrarla” y que las fuerzas estadounidenses “habríamos volado esa puerta en unos 47 segundos —creo que 47 segundos en promedio—, sin importar lo grueso que fuera el acero”.
El secretario Pete Hegseth, denominado Secretario de Guerra por la administración Trump, declaró durante la conferencia de prensa que “el presidente Trump tiene su espalda. Ningún otro país en el planeta —ni siquiera cerca— podría realizar este tipo de operación. Y ningún otro presidente ha mostrado jamás este tipo de liderazgo, coraje y determinación. La combinación más poderosa que el mundo haya visto”. Hegseth agregó que “el presidente Trump es sumamente serio respecto a detener el flujo de pandillas y violencia hacia nuestro país. Sumamente serio respecto a detener el flujo de drogas y venenos hacia nuestro pueblo. Sumamente serio respecto a recuperar el petróleo que nos fue robado”.
Cartel de los Soles: terroristas de US$50 millones
US$50 millones de dólares representaba la recompensa ofrecida por el Departamento de Estado por información conducente al arresto de Maduro Moros en agosto de 2025, monto elevado desde los 15 millones de dólares iniciales establecidos en marzo de 2020 tras la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera. Trump mencionó durante su conferencia de prensa del 3 de enero que “es un fugitivo de la justicia estadounidense con una recompensa de US$50 millones de dólares”.
El Departamento de Estado implementó el 24 de noviembre de 2025 la designación formal del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera, medida anunciada el 16 de noviembre. El secretario Marco Rubio estableció que “el Cartel de los Soles, con base en Venezuela, está dirigido por Nicolás Maduro y otros individuos de alto rango del régimen ilegítimo de Maduro que han corrompido la milicia, la inteligencia, la legislatura y el poder judicial de Venezuela”. Rubio agregó que el cartel “en conjunto con otras organizaciones designadas como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, son responsables de la violencia terrorista en todo nuestro hemisferio, así como de traficar drogas hacia los Estados Unidos y Europa”.
La designación terrorista conlleva consecuencias financieras inmediatas incluyendo la inmovilización de “toda propiedad e intereses en propiedad de la persona designada que se encuentren en los Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses” y la prohibición de transacciones con dichas entidades. Esta acción se fundamentó en la previa designación del cartel como Specially Designated Global Terrorist por el Departamento del Tesoro el 25 de julio de 2025, que argumentó que la organización “proporciona apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras que amenazan la paz y la seguridad de los Estados Unidos”.
La Fiscal General Pamela Bondi confirmó el 3 de enero que “Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido imputados en el Distrito Sur de Nueva York. Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos”. Bondi añadió que ambos “pronto enfrentarán la ira de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses” y agradeció “al presidente Trump por su valentía para exigir responsabilidades en nombre del pueblo estadounidense”.
Marzo de 2020 constituyó la fecha inicial cuando el Departamento de Justicia imputó a Nicolás Maduro y otros 14 funcionarios venezolanos por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y tráfico de drogas, alegando que actuaban como líderes del Cartel de los Soles “desde al menos 1999”. El fiscal federal Geoffrey S. Berman declaró: “Hoy anunciamos cargos penales contra Nicolás Maduro Moros por dirigir, junto con sus principales lugartenientes, una asociación de narcoterrorismo con las FARC durante los últimos 20 años. El alcance y la magnitud del presunto tráfico de drogas fue posible solo porque Maduro y otros corrompieron las instituciones de Venezuela y brindaron protección política y militar a los delitos de narcoterrorismo desenfrenados descritos en nuestros cargos”.
1993 marcó el surgimiento del término “Cartel de los Soles” cuando dos generales de la Guardia Nacional de Venezuela, Ramón Guillén Dávila y Orlando Hernández Villegas, fueron investigados por narcotráfico. InSight Crime documentó que “como comandantes de brigada, cada uno usaba una insignia de sol en sus charreteras, dando origen a la frase ‘Cartel del Sol'”. La designación evolucionó a “Cartel de los Soles” cuando comandantes de división con insignias de doble sol fueron posteriormente acusados de tráfico. InSight Crime define al cartel como “una red laxa de células dentro del ejército, la armada, la fuerza aérea y la Guardia Nacional Bolivariana, que abarca desde los rangos más bajos hasta los más altos”, documentando 123 oficiales activos y retirados de alto rango implicados en contrabando de cocaína.
250 toneladas de cocaína transitaban por Venezuela en 2007 según estimaciones de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos, incremento significativo desde las 50 toneladas estimadas por la Oficina de la Casa Blanca de Política Nacional de Control de Drogas en 2004. 8 mil millones de dólares representó el negocio del narcotráfico en 2024 según estimaciones de Transparency International Venezuela. Maduro citó en su alocución del 22 de septiembre de 2025 que “cifras oficiales reportan que la producción de cocaína genera entre US$526 mil millones de dólares a US$650 mil millones de dólares anuales”, argumentando que “todo ese dinero va a la banca de Estados Unidos”.
1.3 toneladas de cocaína constituyeron el mayor decomiso registrado en Francia metropolitana en septiembre de 2013 cuando hombres de la Guardia Nacional Venezolana colocaron 31 maletas en un vuelo de Air France en el aeropuerto Charles de Gaulle. 800 kilogramos de cocaína intentaron transportar familiares de Cilia Flores el 11 de noviembre de 2011 desde Venezuela hacia Estados Unidos, siendo interceptados por autoridades estadounidenses. Diosdado Cabello fue acusado en indagatoria de 2020 por participar en tráfico de cocaína junto con las FARC. Leamsy Salazar, exjefe de seguridad de Hugo Chávez y Cabello, declaró ante autoridades estadounidenses que “vio a Cabello dar órdenes sobre el transporte de toneladas de cocaína”.
Tareck El Aissami, ex vicepresidente y ex ministro de Industria, fue sancionado por la OFAC en 2017 por jugar un “significativo rol” en narcotráfico. 10 millones de dólares ofrece el Departamento de Estado por información conducente al arresto de El Aissami. US$511 millones de dólares en activos fueron bloqueados conforme a sanciones de la OFAC en cinco empresas con sede en Estados Unidos poseídas o controladas por López Bello, empresario venezolano y testaferro clave de El Aissami.
Hugo Carvajal Barrios se declaró culpable en junio de 2025 ante una corte estadounidense, admitiendo que “trabajó con las FARC para coordinar envíos de drogas de múltiples toneladas bajo su protección; proporcionó seguridad fuertemente armada para proteger los envíos de drogas; y armó a las FARC con armas automáticas y explosivos”. 21 años y 6 meses de prisión fue sentenciado en 2024 el general retirado Cliver Alcalá Cordones tras declararse culpable en junio de 2023 por proporcionar apoyo material a las FARC.
Maduro había declarado el 1 de diciembre de 2025 en un acto frente al Palacio de Miraflores: “Tengan por seguro que así como juré ante el cuerpo de nuestro comandante Chávez antes de despedirme de él, lealtad absoluta a costa de mi propia vida y tranquilidad, les juro lealtad absoluta hasta más allá cuando podamos vivir esta hermosa y heroica historia”, según reportó Reuters. Esta declaración se produjo rodeado de Cilia Flores y Diosdado Cabello durante una marcha convocada por el oficialismo para mostrar resistencia ante la presión estadounidense tras el vencimiento del ultimátum del 28 de noviembre.
ONU rechaza la intervención
El Consejo de Seguridad de la ONU programó una reunión de emergencia para el lunes 6 de enero de 2026 sobre la incursión estadounidense en Venezuela, solicitud presentada por Venezuela, Colombia y Sudáfrica con respaldo de Rusia y China, dos miembros permanentes del organismo. Los países solicitantes pidieron la presencia del secretario general António Guterres, quien calificó la intervención militar estadounidense como “un precedente peligroso” para el orden mundial. El portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, indicó mediante comunicado que “el secretario general sigue enfatizando la importancia del pleno respeto, por parte de todos, del derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas. Le preocupa profundamente que no se hayan respetado las normas del derecho internacional”.
Kaja Kallas, alta representante de Exteriores de la Unión Europea, declaró el 3 de enero tras mantener conversación con el secretario de Estado Marco Rubio: “He hablado con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y con nuestro embajador en Caracas. La UE está siguiendo de cerca la situación en Venezuela” y añadió que la UE hace “un llamamiento a la moderación”. Kallas insistió en que “la UE ha declarado en repetidas ocasiones que Maduro carece de legitimidad y ha defendido una transición pacífica” pero añadió que “en cualquier circunstancia, deben respetarse los principios del Derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas” y aseguró que “la seguridad de los ciudadanos de la UE en el país es nuestra máxima prioridad”.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso Serguéi Lavrov exigió a Washington la liberación del presidente Maduro y de Cilia Flores, expresando “firme solidaridad con el pueblo y Gobierno venezolanos” durante conversación con la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Nicaragua emitió comunicado demandando “respeto a la soberanía del pueblo de Venezuela” y respaldando el llamado de Rodríguez “a defender la verdad, la justicia y la vida, y a exigir la liberación inmediata del presidente de la República, Nicolás Maduro, la primera dama, Cilia Flores”. El ministro Yván Gil conversó con representantes de Colombia, Sudáfrica, Grenada, Uruguay, Nigeria, Mali, Liberia, Burkina Faso, Namibia, Brasil y Belarús para coordinar respuestas diplomáticas.
Zohran Kwame Mamdani, alcalde de Nueva York, denunció que “atacar unilateralmente a una nación soberana constituye un acto de guerra y una violación del derecho federal e internacional” y expresó preocupación porque la detención de Maduro bajo “custodia federal aquí en la ciudad de Nueva York” afecta “no solo a quienes residen en el extranjero, sino a los neoyorquinos, incluyendo a miles de venezolanos”. Mamdani estableció que “mi prioridad es su seguridad y la de todos los neoyorquinos, y mi administración continuará monitoreando la situación y emitiendo las directrices pertinentes”.
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