Por: Camilo Guzman
I. La Metamorfosis de la Confrontación: De la Sanción al Uso de la Fuerza
La tensión entre Estados Unidos y Venezuela ha cruzado una línea crítica. Lo que comenzó como una guerra de desgaste económico a través de sanciones petroleras y financieras contra PDVSA, ha escalado a una confrontación de seguridad regional con riesgo inminente. El punto de inflexión es la instrumentalización del derecho penal internacional por parte de Washington.
Concepto Clave: El Cártel de Los Soles y la TCO:
El gobierno de EE. UU. ha designado al Cártel de Los Soles—la supuesta red de narcotráfico militar-estatal que opera dentro de la cúpula chavista— como una Organización Criminal Transnacional (TCO), y a figuras como Nicolás Maduro como líderes terroristas. Esta categorización no es meramente diplomática; es una habilitación legal que permite al Pentágono y a la CIA operar bajo la justificación de la Ley de Seguridad Nacional y la lucha global contra el narcoterrorismo, eludiendo las restricciones de un estado de guerra formal. La recompensa de $15 a $25 millones de dólares por la captura de Maduro subraya este cambio, transformando el conflicto de una disputa política en una operación de “caza al criminal”.
II. El Caribe como Foco: Despliegue y el Choque de Potencias
La nueva estrategia de EE. UU. se traduce en una agresiva militarización del Caribe, bajo la égida de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial (JIATF South) y el Comando Sur.
Presencia Naval y Escalada: El despliegue de destructores, aviones de vigilancia (P-8 Poseidon) y submarinos nucleares es el mayor en la región desde el siglo pasado. Esta presencia ha resultado en operaciones de interdicción y el reportado bombardeo de embarcaciones sospechosas, lo que incrementa el riesgo de incidentes no intencionales.
La Advertencia de la FAA: La emisión de una Advertencia a los Aviadores (NOTAM) por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) para que aerolíneas comerciales eviten el espacio aéreo venezolano por el “aumento de actividad militar riesgosa” es un indicador inequívoco de que Washington trata el espacio aéreo como una zona de conflicto latente.
Implicación Global: La Nueva Guerra Fría en el Trópico
Venezuela se ha convertido en un frente proxy de la rivalidad geopolítica global:
La Respuesta de Rusia: Moscú ha sido el socio más explícito, condenando las acciones de EE. UU. como una violación del derecho internacional. Rusia mantiene una “comunicación diaria y permanente” con Caracas y ha prometido el suministro de sistemas de defensa aérea avanzados, respondiendo al despliegue naval estadounidense y convirtiendo el Caribe en un tablero de ajedrez entre el Kremlin y Washington.
Los Intereses de China: Beijing, el principal acreedor y comprador del petróleo venezolano (adquiriendo más del 90% de sus exportaciones), prioriza la protección de sus inversiones masivas en infraestructura y energía. La Asociación Estratégica a Toda Prueba y Todo Tiempo con Venezuela asegura que China actuará como un contrapeso financiero y diplomático, garantizando que el régimen tenga oxígeno económico para resistir el colapso total impuesto por las sanciones de Occidente.
III. El Eslabón Incómodo: La Diplomacia Transaccional de El Salvador
En Centroamérica, la postura del presidente Nayib Bukele hacia el conflicto revela la complejidad de la política exterior en la era del pragmatismo y el riesgo.
Ruptura Formal y Realpolitik: Bukele fue uno de los primeros líderes regionales en romper relaciones diplomáticas con Maduro, reconociendo al líder opositor. Sin embargo, esta postura ideológica se vio confrontada por la Realpolitik de su relación con EE. UU.
El Polémico “Canje de Presos”: El Salvador aceptó la polémica deportación de cientos de venezolanos por parte de la administración Trump, reteniéndolos en centros de máxima seguridad como el CECOT. Bukele luego propuso a Maduro un “intercambio” de estos deportados (muchos sin debido proceso) por la liberación de presos políticos en Venezuela.
Implicación a Nivel Salvadorño:
Este movimiento, que fue duramente criticado por organizaciones de derechos humanos, posicionó a El Salvador como un intermediario transaccional entre ambos enemigos. Le permitió a Bukele mantener una línea de comunicación indirecta con Caracas, mientras utilizaba a los deportados como una moneda de cambio para consolidar su relación con Washington (al aceptar el envío) y, simultáneamente, demostrar una capacidad de interlocución directa con un régimen hostil a EE. UU. Esta estrategia compleja le permite a Bukele navegar entre las potencias, aunque a costa de socavar la narrativa estadounidense sobre el narcoterrorismo y la violación del debido proceso.
IV. Consecuencias y el Punto Crítico
La intensificación del conflicto bajo la etiqueta de “narcoterrorismo” proyecta un escenario sombrío:
Riesgo de Conflicto Asimétrico: Expertos militares advierten que cualquier incursión de EE. UU. o un colapso del régimen podría degenerar en una guerra de guerrillas urbana y rural, similar a escenarios prolongados en Irak o Afganistán.
Crisis Humanitaria y Éxodo Masivo:
La desestabilización podría desencadenar un éxodo de millones de venezolanos adicionales, afectando de forma catastrófica a Colombia, Brasil y toda la región.
Refuerzo de Maduro: La amenaza de invasión es instrumentalizada por el chavismo para consolidar el discurso antiimperialista, justificar la represión interna y garantizar la lealtad militar frente a un enemigo externo percibido.
La confrontación entre la superpotencia y sus rivales globales en el Caribe ya no es una hipótesis, sino una realidad palpable. La designación de “terrorista” ha abierto la puerta a la acción militar, y el mundo observa si el petróleo y la geopolítica lograrán mantener a raya el estallido.
About The Author
Descubre más desde Diario Fuentes
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

COMENTARIOS (0)